Roma Imperial > Transición republicana hacia el imperio > Gladiadores, sus escuelas o Ludus

Trataremos aquí de dar una idea sobre las múltiples escuelas de gladiadores llamadas “Ludus” donde se ejercitaban los luchadores para combatir sobre la arena al máximo de sus posibilidades.

Los ludus estaban situados por todo el Imperio Romano, allí donde se erigía un anfiteatro junto a los cuales para una mejor comunicación. Estos asentamientos eran dirigidos por los “lanistae” encargados en la compra y venta de gladiadores, así como el adiestramiento con las armas.

Al ingreso de los nuevos gladiadores al Ludus, eran sometidos a un examen médico, y a una valoración física por los lanistas a fin de ser clasificados hacia los diversos tipos de luchas que serian destinados, siendo una primera tarea asumida “doctores” (gladiadores retirados) que observando las habilidades de cada uno de ellos, serian destinados a un tipo determinado de lucha, obteniendo para ello unas fichas individuales llamadas “Colegia funeraticia”, o sea su filiación y características psicofísicas.

Cuando un nuevo indiiduo entraba a formar parte en la escuela de gladiadores (ludus) era designado no el nombre de “Tiros” (novicios), que en un principio se le presumía profano en el conocimiento de las armas, a excepción claro está, si su origen era como soldado desertor, o voluntario que ya tuviera cierta práctica en su manejo, Que para estas funciones existían ayudantes de los lanistas “Magister” veteranos procedentes de antiguos gladiadores o personas relevantes, encargados de enseñar, procedimientos y tácticas difíciles. Otros instructores eran los “Rudiarii” que habían recibido el rudis o espada de madera, exentos ya de luchar en la arena, pudiendo escalar puestos superiores a magister, como doctor e incluso en casos excepcionales poder convertirse en lanistas y regentar un ludus. Los tiros que tenían pocas aptitudes para la lucha, eran encuadrados en unos grupos llamados “Gregarii” los cuales eran los primeros en sucumbir en los primeros combates.

En función de su origen territorial se procedía a darles un nombre pertinente a ello, esto es, germanio, tracio, galleus, o por alguna característica física o personal.

Era esencial que presentasen buena forma física, para el desarrollo de su formación conforme debía ser una buena calidad glaudatoria. Es por ello que la alimentación había de ser muy equilibrada, consistía esta principalmente, en alubias, frutos secos, pan de trigo o centeno, o cebada, por lo que se les llamaba “Hordearii” (comedores de cebada) también, queso leche huevos, aceite de oliva y en alguna ocasión carne o pescado, se proponía con ello, crear un cuerpo fuerte, que ya se conseguía con el ejercicio, pero no musculoso, ya que las heridas que podían recibir, fueran mitigadas por la grasa que con estas dietas se desarrollaban, ya que si las heridas impactaban en músculos o arterias, la lucha podía ser muy breve.

Tras los periodos de combate o entrenamiento, se les sometían a masajes con aplicación de aceites por todo el cuerpo, que después se eliminaban de la piel por medio de un hierro en forma parecida a una hoz llamada “Estrigilio”, cuidando en cada momento su buena forma física que los médicos controlaban. Lo que parecería un trato exquisito en todo ello, no era más que preservar una larga duración del gladiador, por lo mucho que costaba su compra y como su adiestramiento.

Los ejercicios de un gladiador del ludus, consistían en largas carreras, levantamientos de pesos de plomo, diversos ejercicios, y el adiestramiento con las armas, estos últimos se llevaban a término en el patio de la escuela, ante un poste clavado en el suelo llamado “Palus” al que golpeaban con una espada de madera “Rudis”, que era de un peso superior al arma original, para mejorar las evoluciones en el combate real.

Eran especialmente apreciados por el pueblo los gladiadores zurdos “Scaevae”, al tener cierta ventaja sobre su oponente por la dificultad de adivinar por donde recibirían el golpe, aunque por lo general combatían con otro scaevae, pero aun así seguía siendo una forma algo distinta de lucha.

La organización de la munera gladiatoria corría a cargo del editor, tanto a nivel particular como estatal. Las primeras legislaciones de deben a Octavio Augusto, donde la mayoría de los juegos son organizados a costa de los emperadores que por motivos de su elevado coste eran más fácilmente asumibles, si bien importantes personajes políticos o financieros también podían correr con los gastos. Con ello se crean los “Evergeta” (bienhechores) ciudadanos de prestigio acaudalados que financian los juegos públicos, para favorecer sus intereses sociales o políticos, no tan solo en la ciudad de Roma también en las provincias de todo el imperio, hasta el punto en ser especialmente onerosos precipitando en ocasiones a la ruina de sus mentores.

El mismo Julio César fue propietario de varios ludus, es ya conocido el más famoso de ellos situado en la región de Cápua, al mando de Lentulo Batiato, a causa de la rebelión del gladiador Espartaco, manteniendo en jaque durante varios años a los ejércitos de Roma.

Existieron numerosos ludus, en ciudades como de Pompeya, Nola, Este Praenute, Alejandría, o Aegyntus (Egipto), Galia, Britania y en Germania.

Como en la publicidad actual, la munera gladiatoria era anunciada en forma de carteles o pinturas murales por todas las ciudades, con pregoneros en sus plazas, dando amplia difusión de los programas del anfiteatro, anunciando al mismo tiempo, los regalos que en muchas ocasiones ofrecían al público, en forma de comidas, dinero, llamadas “Missilia”; incluso una especie de vales a canjear por otras sesiones gladiatorias. Igualmente se notificaba la distribución por medio de pulverizadores de distintos perfumes, lanzados hacia el público, para mitigar en lo posible la atmósfera cargada por el gentío o el mal olor que producían los animales salvajes.

Especial mención ha de darse en la organización de las “Venatio” (exhibición y lucha con animales salvajes), siendo un espectáculo muy apreciado por el público, pero de un alto coste a cargo de los organizadores, teniendo en cuenta, los gastos de captura de animales en lugares lejanos, su transporte, que en ocasiones no llegaban a tiempo, o se producían muerte de algunos ejemplares, tan solo se conoce un organizador de estos eventos llamado Quinto Aurelio Simaco.

Roma se sabe que llegó a tener hasta cuatro escuelas de gladiadores, la más importante sin duda fue la llamada “Ludus magnus” junto al Anfiteatro Flavio (Coliseum) con el que se comunicaba por medio de un pasadizo subterráneo.

A partir del siglo IV d.C. Los emperadores dejan de ofrecer espectáculos gladiatorios extraordinarios, pasando a los cargos públicos, cuestor, pretor o cónsul, siendo de elevados estipendios, que los magistrados lo tomaron por un impuesto a cargar en compensación al cargo que ostentaban.

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