Antigua Roma

REPUBLICA ROMANA

Uno de los mejores generales de la antigüedad clásica

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PIRRO

Pirro rey de Epiro, antiguo país situado al norte de Grecia, junto a Macedonia, nacido en el año 318 o 319 aC. Hijo de Eácides y Ftía, decian ser descendiente de Aquiles; Gran guerrero, luchando ya muy joven junto a su padre, entronizado a los 12 años, no concebía la vida sin estar guerreando, Pirro siempre luchaba en primera fila al frente de sus hombres, participando en la famosa batalla de Ipsos.

Pirro comparte reinado con Neptólemo en Epiro, siendo este impopular a causa de su tiranía, por lo que Pirro a los 23 años se afianza en el trono, conquista Macedonia, tras dar muerte a Alejandro, compitiendo también su reino en Macedonia con Demetrio, al que finalmente vence Pirro, ocupando el trono.

Estuvo Pirro inactivo durante un tiempo, la cual cosa no podía soportar, necesitaba la guerra para ser feliz, presentándosele la ocasión cuando los tarentinos enemigos de Roma, le piden ayuda a Pirro, viendo la acción ante sus ojos, se prepara durante mas de un año para la misma, Antioco le proporciona el dinero necesario, y Ptolomeo Cerauno tropas dispuestas a la lucha que se avecina.

Pirro a los 38 años de edad, se dirige hacia Italia, con 20.000 infantes, 3000 jinetes, 2000 arqueros, 500 honderos y de 20 a 50 elefantes animales nunca vistos en batalla, hasta siglos después en las tropas de Aníbal.

Se embarca Pirro con todo este contingente, aun en época de tormentas, por lo que es sorprendido por una tempestad, dispersando las naves, apareciendo poco después, perdiéndose algunas de ellas así como parte de su ejército, no obstante Pirro se dirige a Tarento, ocupando el territorio comportándose como el nuevo soberano, pero no logra convencer a sus habitantes el alistarse a sus fuerzas, optando Pirro por la reclutación forzosa, obligando cerrar el teatro, y todos los demás lugares públicos.

El cónsul romano Publio Valerio Lecino, se presenta con sus tropas ante Pirro en Lucania, Pirro se une a sus aliados italiotas, puesto que los romanos eran muy superiores en número, aun su inferioridad, Pirro envía una carta al cónsul Valerio para sellar un pacto con Roma, pero los términos de esa misiva son altaneros y orgullosos, lo que Valerio no acepta el trato.

Pirro se impacienta con la negativa a una concordia y decide atacar a los romanos, entre Pandoria y Heraclea de Lucania, lanzando en primer lugar su caballería, que es rechazada por los romanos, da orden Pirro de atacar con la infantería y por último lanza sus elefantes al campo de batalla, por lo que las tropas de Valerio ante unos animales que lo arrasan todo a su paso y sin saber como contenerlos, huyen.

Concluye así la Batalla de Heraclea, con enormes pérdidas por parte de los dos ejércitos, con lo que Pirro vence en la contienda, pero viendo sus terribles pérdidas pronuncia la famosa y conocida frase “Otra victoria como esta, y tendré que regresar a Epiro solo”.

Pero la dominación de Pirro sobre Roma aun no es posible por lo que se gana la adhesión de los eternos enemigos de los romanos, los samnitas, lucanos, apulios y brucios firmando Pirro la paz con todos ellos, junto con los tarentinos, enviando una embajada a Roma por medio de su ministro Cincas, el cual usando de sus dotes dialécticas pretende convencer al espantado senado, en la conveniencia de pactar con Pirro a tan solo 35 kilómetros ante las puertas de la ciudad, pero el censor Apio Claudio Ceco, rechaza la propuesta, decidiendo por tanto expulsar a Cincas de Roma.

Pirro furioso con el resultado de las conversaciones, marcha sobre Roma, aun bajo las constantes escaramuzas por los soldados de Lecino, atrasando el avance de Pirro.

Mientras tanto el cónsul Tiberio Corunciano firma la paz con los etruscos, ante lo cual decide Pirro retrasar el ataque, retrocediendo hasta Campania y en este lugar de Italia pasar el invierno, esperando el buen tiempo para su conquista romana.

No acaban por eso las negociaciones entre Roma y Pirro, al cual hacen llegar otra embajada con Cayo Fabricio Luscino, a fin de tratar sobre el canje de prisioneros entre los dos ejércitos, Pirro accede amablemente dejando ir a Roma a los prisioneros retenidos por él, bajo la condición de que el senado romano aceptara sus propuestas, en caso contrario tales prisioneros debían volver al campamento de Pirro en Tarento.

Se reanuda la guerra entre los dos bandos en Apulia, feroz Batalla de Ausculum, donde los romanos pierden 6000 hombres y Pirro 3500, pero aun ser el vencedor vuelve a declarar tras el desastre… “Otra victoria como esta y estaré vencido”.

Por último Pirro se enfrenta a Roma en la Batalla de Benevento, siendo indecisa la victoria, puesto que la suerte de los contendientes cambia varias veces de bando, Pirro lanza sus famosos elefantes contra las tropas romanas, pero estas ya aprendida la táctica para espantar a estos poderosos animales, los ponen en devastadora fuga, volviéndose contra sus propios amos, ante tales circunstancias las tropas de Pirro se baten en desordenada retirada, siendo definitivamente vencido por los romanos.

Pirro ante la infeliz experiencia, en su afán por conquistar Roma, y no pudiendo mantenerse alejado de la acción, invade nuevamente Macedonia, entrando en guerra posteriormente con Esparta, no contento con ello, ataca Argos junto con su hijo Heleno, pero ya la suerte le es adversa completamente, ya que por una confusión entre Pirro y su hijo en la estrategia a seguir en el conflicto, la lucha para el epirota de convierte en un completo desastre, los elefantes que tanto aterrorizaron al enemigo, se vuelven incontrolables, sin hacer caso de sus conductores, se enfurecen destrozándolo todo a su paso, mientras en la ciudad de Argos, Pirro recibe un lanzazo de una jabalina que le hiere levemente en el pecho, pero al revolverse contra quien se la arrojó, casualmente lo fué observan todo la madre del soldado, que para evitar ser muerto por Pirro le arroja desde una azotea una teja estrellándose en su cabeza, derribándolo del caballo, aturdido, por lo que es aprovechado por varios enemigos para darle muerte en el mismo lugar, decapitándole como trofeo, el cuerpo de Pirro es posteriormente depositado en el Templo de Démeter, esto fue en el año 272 aC.

PIRRO
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